CERAI

«Año tras año arden nuestros bosques y pensamos que podría evitarse»

Bomberos frenando un incendio que se propaga en una zona de pastos no utilizados.

La entidad critica la falta de políticas de prevención de incendios y, como solución, propone apoyar a la ganadería extensiva que cuida el territorio

El Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI) asegura estar altamente preocupado por los diferentes incendios forestales que se están sucediendo este verano y que están provocando daños y pérdidas de biodiversidad irreparables. «Está siendo un verano trágico en lo que a incendios forestales se refiere y cada vez será peor porque las olas de calor y la sequía se van agravando progresivamente por toda España y por toda Europa a causa del cambio climático», afirman. «Año tras año arden nuestros bosques y pensamos que esto podría evitarse» declaran desde la organización. 

Desde CERAI explican que el paisaje mediterráneo ha sido producido o modificado por la actividad humana y por eso su gestión y mantenimiento son claves para prevenir, entre muchas cosas, los incendios. «Este tipo de bosque se ha diseñado desde hace decenas de miles de años a través de la agricultura, la ganadería y el aprovechamiento forestal, superando incluso las tasas de biodiversidad del paisaje de antaño», relatan. «El ser humano lo fue manejando y modelando en función de sus necesidades y ahora no se puede abandonar a su suerte, es necesaria una gestión y planificación para mantener el monte cuidado y en valor». «Sin embargo, el abandono del mundo rural ha implicado el abandono de la superficie agraria, por tanto, el abandono de la gestión forestal y de la ganadería», añaden. 

La organización apunta a esta dejación como uno de los principales problemas en la prevención de los incendios forestales. Explican que «los lugares en los que se cultivaba cereal o eran bosques diversos, hoy en día se han transformado en una masa forestal de escaso valor», por lo que «básicamente es combustible que favorece la transmisión de las llamas bajo las copas y hace que los fuegos sean imparables o virulentos». Además, la entidad critica la reforestación poco meditada que se realiza. «La reforestación de espacios naturales se usa como contraprestación empresarial por la emisión de gases de efecto invernadero, sin que haya suficiente planificación e inversión en conservación y selección de especies autóctonas que favorezcan la biodiversidad», afirman.

En la actualidad se mantiene la actividad agrosilvopastoral con la ganadería extensiva y el pastoreo, pero en menores dimensiones, pues la cabaña ganadera en extensivo ha disminuido en más del 70% y «la continuidad de la actividad está en peligro», aseguran desde CERAI. Precisan que son muchas las causas: la baja rentabilidad que no promueve el relevo generacional, la dificultad de acceso a pastos naturales, las trabas burocráticas, una alimentación cada vez más dependiente de piensos y no de los pastos, las pocas ayudas directas o pago por servicios ecosistémicos, etc. Sin embargo, «esta ganadería extensiva, que depende de los recursos naturales locales y estacionales, gestiona los paisajes tradicionales manteniéndolos limpios y favorece la economía circular. Además, hace uso de las razas autóctonas y está vinculada a elevados índices de bienestar animal y a una carne de gran calidad», agregan.

La matorralización de la dehesa por el abandono de uso de los pastos provoca la pérdida de la heterogeneidad del paisaje. Hace que exista una continuidad entre pasto, matorral y árboles y, a su vez, entre parcelas, favoreciendo así la transmisión del fuego.

Mejor prevenir que curar

«Mejor prevenir que curar tendría que ser la máxima de las políticas de gestión forestal», afirman desde CERAI. El presupuesto en equipamientos para la extinción y los gastos y esfuerzos y en equipos humanos para controlar los incendios son cada vez mayores, sin embargo, la inversión en trabajos preventivos forestales y agrarios es cada año menor. «Sorprende conocer que mantener una hectárea de monte con ganado es 10 veces más económico que desbrozar con maquinaria», relatan desde CERAI. «Las políticas de prevención de incendios son pobres y poco eficientes, sus resultados son a medio largo plazo, algo quizá no muy atractivo para la campaña de una candidatura política, pero la pérdida de biodiversidad y el daño medioambiental, son consecuencias irreparables a corto, medio y largo plazo si nunca se hace nada al respecto», denuncian desde la entidad.

Desde la ONGD hacen varias propuestas para prevenir los incendios y hacer una mejor gestión del presupuesto público. Por una parte, plantean que la primera línea de acción es el pago por servicios ecosistémicos para la ganadería extensiva, agricultura familiar y fomento de modelos de gestión forestal sostenible. Esto incluye recuperar y promocionar la ganadería extensiva, pastoril y trashumante, fomentar la autosuficiencia en la producción de pastos y forrajes, ayudas directas al pastoreo extensivo, de prevención de incendios y custodia del territorio en zonas de alto valor natural y espacios naturales protegidos.

Por otra parte, resaltan la necesidad de poner en marcha políticas serias de incorporación al sector agrosilvopastoral claramente diferenciado del industrial e intensivo, con medidas como la exigencia de un etiquetado y publicidad transparentes, así como la prohibición del uso de imágenes que no representen el producto ni la marca. Finalmente, desde CERAI opinan que «es necesario poner en marcha una ley de estructuras agrarias que reconozca el valor social de la tierra agrícola y que abogue por su recuperación, destinando un presupuesto serio para ello y creando estructuras territoriales de gestión. Para ello, se tiene que valorar correctamente la producción de alimentos y generar sellos de agricultura de montaña y de ganadería extensiva, que identifique y diferencie a estos productos, así como fomentar los mercados artesanales y talleres formativos para la transformación y la diversificación».