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Tras veinticuatro meses, el Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI) y el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) está a punto de finalizar la ejecución del proyecto desarrollado en el municipio de San Andrés de Machaca, en el Departamento de la Paz, en el Altiplano de Bolivia. El objetivo principal de este ha sido fortalecer las capacidades técnicas, organizativas y de incidencia de los actores de desarrollo local para, así, garantizar el derecho a la alimentación y la equidad de género y generacional de las familias indígenas en situación de vulnerabilidad. Todo ello a través de la consolidación de sistemas agropecuarios sostenibles y resilientes al cambio climático y a las consecuencias de la crisis sanitaria de la COVD-19.

San Andrés de Machaca es un municipio integrado por población indígena aymara. La región se caracteriza por presentar índices de desarrollo humanos deficientes y tener como casi única actividad económica, generadora de bajos ingresos, la actividad agropecuaria. El nivel educativo de la población es muy básico y no existe equidad en las relaciones de género. En este municipio, el trabajo productivo y reproductivo de las mujeres es invisibilizado y poco valorado. Además, las mujeres apenas participan en la vida política, a pesar de estar presentes en los sindicatos agrarios.
Asimismo, los y las jóvenes de la zona tienen un deficiente acceso a la participación y la elaboración de propuestas que puedan generar un impacto positivo para la comunidad. Esa situación limita al colectivo joven que, apoyado por la Ley de Juventud promulgada en 2013, tienen ahora muchas expectativas en participar de la vida sindical y política del municipio.

Fortalecimiento de sistemas agroalimentarios y estimulación de la participación de mujeres y jóvenes
En este escenario, el proyecto, desarrollado por CERAI en colaboración con el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), ha fortalecido el sistema agroalimentario de 200 familias a través de la implementación de innovaciones tecnológicas y la gestión sostenible de recursos naturales. En este sentido, resaltamos como innovaciones las enfocadas a la gestión del agua, una problemática alarmante en la zona, a través de reservorios familiares subterráneos y reservorios comunales que garantizan el agua tanto para la agricultura como para la ganadería. En lo que respecta a la agricultura, a través del proyecto las familias disponen de carpas solares con sistema de riego que mejoran la variedad de su dieta alimentaria; además, se han realizado capacitaciones para la preparación de abonos orgánicos, y construcción de lombricarios. Así mismo, para la crianza de llamas (camélido principal con el que trabajamos en este proyecto) se ha apoyado a las familias con bebederos y cobertizos, y con capacitaciones en manejo y conservación de praderas nativas, las cuales sirven como forraje para sus llamas. Además, ambas entidades, con el soporte de la comunidad, han consolidado la estructura interna y operativa de dos organizaciones económicas campesinas dedicadas a la transformación camélida para su venta en mercados locales.

Por otra parte, durante los veinticuatro meses, CERAI y CIPCA han prestado una gran atención a la concienciación y capacitación de la comunidad educativa del municipio para que incorporen alimentos saludables en los desayunos escolares, conformados con productos aportados por las organizaciones económicas campesinas.

También han estimulado la capacidad crítica y de participación de mujeres y jóvenes, los dos colectivos más discriminados que están presentes en los dos sindicatos del municipio. Y por último, ambas entidades han trabajado para mejorar la gobernabilidad democrática municipal a partir de la participación efectiva de los dos sindicatos indígenas, Urinsaya y Aransaya y del Comité de fiscalización hacia el gobierno municipal para la implementación de estrategias en seguridad alimentaria y producción agroecológica resiliente al cambio climático con equidad de género.

Formación para el cambio social
Todo ello, se ha logrado a través de una gran multiplicidad de acciones y actividades. Algunas de las más destacadas han sido: la impartición de talleres de capacitación en producción agrícola sostenible y resiliente; la asistencia técnica y el acompañamiento en manejo agropecuario camélido, con la implementación de veinticinco hectáreas de cultivos de forrajes para el ganado con enfoque agroecológico y de gestión territorial en las parcelas de al menos 50 familias; un viaje de intercambio de experiencias productivas de dos días con dieciséis productores/as de camélidos a nivel interdepartamental; la formación y asistencia técnica para la consolidación de la estructura organizativa e institucional de las organizaciones económicas campesinas; o la impartición de talleres de sensibilización a la comunidad educativa del municipio en derechos humanos, producción sostenible, alimentación escolar saludable, cambio climático, y producción agroecológica.
CERAI trabaja con las comunidades indígenas campesinas de Bolivia desde 1999. El fin último: promover el ejercicio de sus derechos sociales, económicos y ambientales, así como el fortalecimiento de sus capacidades productivas agroecológicas, de colectivización y de participación.

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