Recientemente, un pequeño equipo de CERAI ha viajado a El Salvador. El objetivo: diseñar en colaboración con la Fundación para el Desarrollo Socioeconómico y Restauración Ambiental (FUNDESYRAM), socia local, un plan de intervención y trabajo con las cooperativas del territorio en el que está presente la entidad. El fin último: promover la agricultura agroecológica, la pesca sostenible y el ecoturismo en el Área Natural Protegida (APN) ‘Amayo y Santa Bárbara’.
El equipo de CERAI ha estado compuesto por Iñaki Liceaga, responsable de proyectos del área América, acompañado por Fina Cervera, miembro de la junta directiva, pero que en esta ocasión asistía como directora de Calidad y técnica de campo en Rural Sant Vicente Ferrer de Benaguasil , y por Rosa Vercher, doctora en ingeniería agrónoma en la Universitat Politècnica de València (UPV) y especialista en el control biológico de parásitos. La visita se ha realizado en el marco del proyecto ‘Desarrollo sostenible en comunidades del humedal Embalse Cerrón’, financiado por la Generalitat Valenciana.

Este proyecto, desarrollado por CERAI con un total de seis cooperativas locales de pesca y agricultura tiene como fin último promover la agricultura agroecológica en el entorno de las áreas protegidas, la pesca sostenible, y el ecoturismo en las zonas de la montaña y el lago.
Estas cooperativas cultivan principalmente en las tierras fluctuantes del pantano en el que pescan durante los meses en los que baja el nivel de las aguas. Es decir, a partir de diciembre y hasta que llegan las lluvias de mayo-junio.
A través de este proyecto, CERAI, en colaboración con FUNDESYRAM, trabaja con tres comunidades que ocupan las faldas de una montaña ubicada en el área natural protegida de Santa Bárbara y frente al embalse Cerrón Grande.
“Es un proyecto tan complejo como fascinante en el que contamos con la colaboración de la UPV, a través del Instituto Agroforestal Mediterráneo, por eso nos acompaña Rosa Vercher ; y también contamos con la colaboración de Rural Sant Vicente Ferrer de Benaguasil, por eso nos acompaña Fina Cervera”, destaca Iñaki Liceaga.
El proyecto comenzó a desarrollarse a mediados del mes de abril, y su ejecución está siendo posible gracias también a la contribución del Área Natural Protegida (APN) ‘Amayo y Santa Bárbara’ y del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador.
Actualmente, el equipo de ambas organizaciones colabora con las comunidades para analizar las mejores estrategias, dificultades y fortalezas. “Estamos trabajando mano a mano con las ADESCO, que son las asociaciones de desarrollo comunitario, con las autoridades locales de la alcaldía y con representantes del ministerio”.
El Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional está presente en El Salvador desde 2009. Desde entonces, su trabajo ha estado enfocado en fomentar los procesos de fortalecimiento de la capacidad productiva de las comunidades y de las asociaciones locales que están presentes en el territorio.




