El Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI), ha impulsado una investigación realizada por el equipo de Carro de combate. El objetivo de este ha sido mostrar cómo el modelo de monocultivo de la caña de azúcar afecta a los cultivos, al agua, la tierra y la salud de las personas. Y a partir de esta investigación, el equipo de periodistas de Carro de Combate ha realizado un reportaje, Cultivar ecológico entre campos de glifosato, publicado recientemente en Climática. En este las periodistas profundizan en el impacto de los agrotóxicos que se rocían sin control desde avionetas y que acaban cayendo en los cultivos.
Este proyecto periodístico desarrollado por Laura Villadiego y Aurora Moreno aproxima al lector/a al glifosato, un potente herbicida utilizado habitualmente en los cañaverales para preparar el terreno antes de la siembra y que también se emplea, en dosis más bajas, como madurante químico para aumentar el contenido de azúcar antes de la cosecha.
Durante meses, el equipo de Carro de Combate ha indagado en terreno cómo afecta esta realidad a las comunidades y en este reportaje aborda cómo la caña de azúcar se ha convertido en uno de los principales cultivos de exportación de El Salvador, superando en los últimos años incluso al café, durante décadas uno de los motores económicos del país. También las consecuencias que sufren agricultores y agricultoras cuya vida y subsistencia depende de otras plantaciones que se ven afectadas.
La industria azucarera en El Salvador se organiza en torno a las plantas de procesamiento de caña de azúcar, conocidas localmente como ingenios, que controlan el sector, al ser las únicas capaces de procesar una materia prima altamente perecedera. Estos ingenios firman contratos con los productores independientes, asegurándoles la venta de su caña, pero también imponiendo precios y otras condiciones. “Si sabes que esa producción te la va a comprar el ingenio, porque es quien pone las condiciones y el precio, y no tienes otra opción, es lo que agarras”, explica Nerea Izaguirre, técnica de CERAI en El Salvador. “La gente no encuentra alternativas claras: sembrar frutales, hortalizas u otro tipo de agricultura no siempre se percibe como viable”. El abuso de agrotóxicos, añade, “afecta a la fertilidad de la tierra, al entorno, al medioambiente y también al propio modelo productivo”.