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El Salvador: huertos agroecológicos que fomentan la autonomía económica de las mujeres

Las mujeres en El Salvador están revitalizando sus comunidades a través del uso de la agroecología. Llevan años haciéndolo, en concreto, en las cinco comunidades rurales de la subcuenca del río Quezalapa. También lo hacen mediante sistemas de producción sostenibles y la protección de sus recursos hídricos.

Con el fin de favorecer el derecho humano a la alimentación y promover oportunidades económicas para las familias rurales, el Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI) y FUNDESYRAM continúan uniendo fuerzas en el territorio de la media cuenca del río Lempa. En esta ocasión, el trabajo es con una parte de la comunidad: las mujeres.

Un total de 80 mujeres se están formando para implementar técnicas agroecológicas. Y junto al acompañamiento de las organizaciones y el apoyo material, el fin último es que estas mujeres logren crear sus propios huertos familiares. Estos serán de hortalizas, granos básicos, frutales, granjas de aves y casas mallas para la producción de hortalizas en ambiente protegido. Así, las mujeres serán responsables de incrementar la soberanía alimentaria de sus familias, generarán ingresos económicos a partir de los excedentes y un previsible ahorro en el gasto de la compra de la canasta básica.

Todas estas actividades son desarrolladas en el marco del proyecto ‘Potenciar la participación de las mujeres rurales en el desarrollo sostenible de sus comunidades’, financiado por la Generalitat Valenciana.

Novedades del trabajo con la comunidad
Entre las novedades del desarrollo de este proyecto es destacable la instalación de cuatro sistemas acuapónicos para la crianza de tilapia (pez de agua dulce) y la producción de hortalizas que permita crianza de pescado de calidad. Porque aunque se trata de comunidades ubicadas en zona pesquera, el pescado que consumen está altamente contaminado. Así, la instalación de estos sistemas también permitirán generar algún tipo de ingreso a través de la venta de excedentes en la propia comunidad.

La tilapia es una de las opciones más tradicionales para consumir carne de pescado en El Salvador. “Esta carne blanca y magra brinda múltiples beneficios, ya que según estudios, por cada 100 gramos contiene aproximadamente, 20 de proteína, 1.7 de grasa, 96 calorías; además, aporta minerales como potasio, fósforo y sodio”, según señala en sus informes el Ministerio de Agricultura y Ganadería del país salvadoreño.

Asimismo, de la mano del liderazgo de las mujeres de las comunidades se generarán espacios de comercialización locales para impulsar el consumo local y de temporada. Todo ello posibilitará la sostenibilidad de las unidades productivas y aumentará la autonomía productiva de las familias.

Otro de los puntos más relevantes del proyecto es favorecer la autonomía e independencia económica de las mujeres. Para ello, ambas organizaciones trabajan para potenciar el funcionamiento de los bancos comunales, sistemas comunitarios de microcréditos que impulsan iniciativas económicas de generación de ingresos.

Y es que en el país salvadoreño solo un 24% de las mujeres tiene una cuenta de ahorro, según el estudio ‘Desigualdades de género e inclusión financiera en El Salvador’, presentado por la Fundación para el Desarrollo de Centroamérica (FUDECEN), Oxfam, y el Instituto de Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Mujer (IMU).

Para aproximar a las mujeres el funcionamiento de estos bancos, también se favorecerá el aprendizaje y uso de la tecnología. Para muchas mujeres, es la primera vez que la usan.

El proyecto cuenta también con un importante compromiso medioambiental. Para ello, ambas organizaciones y las comunidades colaborarán de forma directa con Asociaciones de Desarrollo (ADESCO), comités ecológicos y el Ministerio de Medio Ambiente del país. De esta forma, será posible el desarrollo de diversas actividades de protección y cuidado del entorno. Estas actividades estarán especialmente relacionadas la recolección de residuos sólidos, problema extremadamente grave en la zona de intervención por estar la presa del Cerrón grande en la desembocadura del Río Quezalapa.

En el marco de esta colaboración, tendrán lugar jornadas de concienciación, recogida de residuos en la desembocadura del río y la colocación de contenedores de recolección. También están planificadas acciones para fomentar la eficiencia de los recursos, como la creación de sistemas de biojardineras que permitan depurar las aguas grises o las cocinas ecológicas para la eficiencia en el uso de la leña.

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