CERAI

“Hemos aprendido a combinar mejor los productos y a alimentarnos de una manera adecuada sin tener que gastar tanto”

Desde el Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI) conversamos con Ana Martín, una de las participantes en los talleres de  alimentación saludable desarrollados en Zaragoza. Estas formaciones son realizadas en el marco del proyecto ‘Fortalecer la capacidad y la responsabilidad de las familias vulnerables de Zaragoza para mejorar hábitos de salud a través de la alimentación. Fase II’. financiado por el Gobierno de Aragón.

A través del testimonio de Ana, queda patente que la alimentación saludable va más allá del plato de comida. También implica cuidados, vínculos y aprendizajes compartidos. La salud alimentaria es comunidad,  convivencia y construcción colectiva.

CERAI: ¿Qué te motivó a sumarte a esta iniciativa?

Ana: Lo que me motivó a participar fue mejorar los hábitos alimenticios, tanto para mí como para mi familia, mi esposo y mis hijos. Al llegar aquí traíamos unas costumbres diferentes y también queríamos aprender cosas nuevas.

CERAI: ¿Cómo describirías tu relación con la comida antes de participar en esta iniciativa y cómo la describirías ahora?

Ana: Inicialmente teníamos una alimentación bastante mala. Consumimos muchas cosas que a futuro podían traernos consecuencias negativas para la salud. Ahora intento llevar una alimentación más saludable, pensando en los beneficios que aporta al cuerpo. Y no solo para mí, sino también para mis hijos, que están en pleno proceso de crecimiento y desarrollo, así que pienso mucho más en su futuro.

CERAI: ¿Tenías algunas expectativas al inicio? ¿Se han cumplido?

Ana: Como expectativas concretas quizá no, pero sí quería aprender a comer de manera saludable y también económica, porque aquí el coste de la cesta de la compra es bastante alto. Entonces hemos aprendido a combinar mejor los productos y a alimentarnos de una manera adecuada sin tener que gastar tanto.

CERAI: ¿Cuál ha sido el principal aprendizaje de esta experiencia?

Ana: Aprender a alimentarnos de forma saludable, conocer nuevas recetas e incorporarlas a nuestra alimentación diaria. Por ejemplo, reducir el consumo de azúcar y fritos, o aumentar el consumo de verduras y legumbres.

CERAI: ¿Hubo alguna receta o momento que marcara un punto de inflexión para ti?

Ana: Sí, las hamburguesas de garbanzos. Están muy ricas y, sobre todo, a mi hija le gustan mucho. Ahí pensé: “Mira, hemos conseguido que algo saludable le guste”.

CERAI: ¿Qué cambios concretos has notado en vuestra alimentación?  ¿Variaste algo en tu entorno (familia, trabajo, rutinas) a partir de estos nuevos hábitos?

Ana: Ahora comemos más verduras, más legumbres y menos carne. Intentamos reducir también el arroz y aumentar otro tipo de alimentos. Cuando preparamos pollo o pescado, intentamos hacerlo más a la plancha.

CERAI: ¿Has notado cambios en el estado de ánimo o en el cuerpo?

Ana: Sí, sobre todo físicamente. Me siento menos pesada, más activa y con más energía.

CERAI: Más allá de la comida, ¿qué impacto ha tenido esta iniciativa en tu bienestar emocional, en tu familia, en tu día a día?

Ana: Comer de manera saludable me ayuda a sentirme mejor conmigo misma y con más energía en el día a día. Eso también influye positivamente en mi familia.

CERAI: ¿Qué ha sido lo más desafiante del proceso?

Ana: Cambiar algunos hábitos en casa ha sido bastante difícil, pero, poco a poco,  lo hemos logrado.

CERAI: ¿Cómo definirías hoy una alimentación saludable?

Ana: Una alimentación saludable es comer menos grasas y menos azúcares, y alimentarte más con proteínas y verduras, y no solo proteína de carne, pollo o pescado, sino también legumbres y otros alimentos más equilibrados.

CERAI: Por último, si tuvieras que resumir lo que ha significado esta iniciativa en una sola palabra o frase, ¿cuál sería?

Ana: Aprendizaje.

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