Este fin de semana, varias decenas de personas voluntarias participaron en una jornada de espigueo en l’Horta de Ximo, una explotación agroecológica en la situada en Guadassuar, en la comarca de la Ribera Alta. Esta actividad, dirigida a reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario, permitió recuperar unos 2.000 kilos de naranjas aptas para el consumo que habían quedado fuera del circuito comercial.
La Fundación Espigoladors, CERAI y Justicia Alimentaria impulsaron esta acción para fomentar el aprovechamiento de los recursos y dar una segunda vida a los alimentos, mediante su distribución a entidades sociales del territorio. Así, las naranjas recuperadas se destinaron a organizaciones como Cruz Roja Alzira o València és Refugi, con el objetivo de facilitar el acceso a alimentos frescos y saludables a personas en situación de vulnerabilidad. «Cada vez son más las personas que tienen dificultades para acceder a una alimentación adecuada; aprovechar estos alimentos es una respuesta concreta y necesaria», señalaron las entidades organizadoras.

Además, la actividad sirvió para que las personas participantes conocieran de cerca el proyecto de l’Horta de Ximo, una iniciativa que apuesta por una producción más sostenible y que forma parte de las iniciativas que integran Horta-Cuina. Permitió a personas de distintas edades reconectar con el origen de los alimentos y conocer de primera mano la realidad de la agricultura local, así como los desafíos que afrontan productores como Ximo, que sigue haciendo frente a los graves daños causados por la DANA mientras lidia con las complicaciones propias del sector, como la presión de los precios, la volatilidad de los mercados y las dificultades para comercializar toda la producción.
Igualmente, las personas voluntarias se sensibilizaron sobre el grave problema ambiental y social que supone la pérdida de alimentos y evidenciaron que está dispuesta a implicarse activamente para formar parte de la solución. Con acciones como esta, las entidades organizadoras subrayan que la implicación ciudadana es un motor imprescindible para transformar el sistema alimentario y avanzar hacia un modelo más justo, sostenible y solidario.