Recientemente, el Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI) ha participado en las asambleas comunitarias con las catorce asociaciones rurales ubicadas en los tres parques naturales y zonas de amortiguamiento de la isla de Santo Antão, en Cabo Verde. El objetivo final: crear un catálogo de patrimonio ecosistémico para la conservación de los recursos naturales, el desarrollo de actividades socioeconómicas sostenibles y la seguridad alimentaria de las comunidades ubicadas en áreas protegidas. Todo ello en el marco del proyecto Tierras vivas.
Asimismo, la creación de este catálogo, permitirá proponer la candidatura de Santo Antão como Patrimonio Agrícola de Importancia Mundial (SIPAM/SIPAM). Algo que podrá beneficiar a las comunidades de tres importantes áreas protegidas y su entorno: Parque de Topo de Coroa, Parque de Moroços e Parque de Cova, Ribeira da Torre e Paúl. Todo ello será posible gracias al consorcio con la Asociación de Amigos de la Naturaleza (AAN), ACTUAR, AMSA e ICTA, el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, y el apoyo de la FAO.
Las áreas protegidas de Santo Antão, y los sistemas agrícolas que de ellas dependen, constituyen, junto con las costas y la actividad pesquera artesanal, la principal “cuenca alimentaria” tanto de Santo Antão como de la vecina isla de São Vicente. La patrimonialización del agroecosistema en estas áreas tan importantes para la seguridad alimentaria ya han sido objeto de estudios y análisis.
El turismo ha jugado un papel determinante en el desarrollo del país, posicionándose como motor económico y creador del 25% de la riqueza nacional. Este, en áreas protegidas y rurales, puede ofrecer una interesante oportunidad para el avance socioeconómico de las comunidades locales.
En este escenario, CERAI trabajará para promover la gestión sostenible de los recursos naturales y apoyar a las comunidades rurales ubicadas en las áreas protegidas. Lo hará a través de la patrimonialización del agroecosistema coincidente en estas áreas, protegiendo su capacidad productiva, su gestión participativa y la valorización turística, capaces de garantizar nuevos procesos de inclusión social, gestión del desempeño y seguridad alimentaria.
Del trabajo cooperativo se beneficiarán un total de 1.020 hogares que residen en las tres áreas protegidas de Santo Antão y las zonas de amortiguamiento. Es decir, con el proyecto, CERAI pretende llegar a más de 4.000 habitantes, del que un 20% son mujeres.
Todas esta actividad es realizada en el marco del proyecto Tierras vivas: turismo sostenible en Patrimonio natural, agrícola e comunitario de Santo Antão, que es posible gracias a la financiación de la Unión Europea.