«Con la actual pandemia del COVID se ha vuelto a poner en el foco sobre la fragilidad e inestabilidad y los riesgos que existen en torno a la cadena de abastecimiento de los alimentos, y que en cuanto hay problemas se rompe, sobre todo si pensamos en el origen de los alimentos, muchos provienen de terceros países, alimentos kilométricos de los cuales depende nuestra alimentación», así comenzaba este conversatorio Axelle García, Técnica de Cooperación (CERAI), que ha presentado esta segunda parte de ‘Repensar el modelo alimentario en tiempos de pandemia: comedores escolares sostenibles’.

El 9 de junio emitimos en directo la segunda sesión de un ciclo de encuentros online titulado ‘Conversaciones para un post Covid-19: La alimentación sostenible como garantía de futuro’ dentro del marco de los proyectos El alimento que nos une y La Sostenibilitat Al Plat (si te perdiste la primera parte sigue este enlace). Para esta charla contamos con Vladimir Paniagua, Responsable Planificación y Proyectos del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA-Bolivia); Sarai Fariñas, Técnica de Educación para el Desarrollo de CERAI y Virginia Caballero, Nutricionista de CERAI. En esta segunda parte, apostamos por el intercambio de saberes compartiendo experiencias y alternativas para llevar la alimentación saludable y sostenible al ámbito escolar en diferentes países, Bolivia y España, concretamente en Valencia.

La pertinencia de estas conversaciones

Es evidente que nuestro sistema alimentario es un gran contribuyente a los efectos del cambio climático y tiene claros impactos negativos como el agotamiento de los recursos naturales, la pérdida de biodiversidad, la explotación de mano de obra barata o la desaparición del campesinado, pequeños productores y productoras, ganaderos y ganaderas, pescadores y pescadoras. Con la COVID-19 se ha puesto aún más de manifiesto estos impactos y la fragilidad de nuestro sistema alimentario. “Frente a este modelo, la transición a un sistema alimentario más sostenible es necesario para nuestra salud y la del planeta y con ello nos referimos a un modelo alimentario territorializado, que conlleva producción local, de proximidad, ecológica y canales cortos de comercialización”, añadía a la presentación de la charla Axelle.

El objetivo de estas charlas o encuentros es presentar alternativas concretas, compartir los retos, logros y dificultades, pero, sobre todo, poner de manifiesto la necesidad de trabajar en conjunto, hacer presión e incidencia política para que haya un cambio en el modelo alimentario. Se pretende, además, sensibilizar sobre el impacto de la agricultura industrial y conocer la realidad de las comunidades donde trabajamos y las acciones que realizamos para llevar una alimentación sana y sostenible. En suma, brindar herramientas para incidir en los espacios donde se trabaja esta temática.

Es importante señalar el último informe de El Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES-Food) en el que ha evaluado los últimos 100 días de la pandemia mundial y afirma que dentro de las medidas o camino a seguir “la solución pasa por un cambio de paradigma de la agricultura industrial a sistemas agroecológicos diversificados, más urgente que nunca”.

Poner sobre las mesas de los comedores escolares conceptos como sostenibilidad, soberanía alimentaria y agroecología, supone cuestionar el modelo de sistema agroalimentario global e introducir conceptos como justicia social en la alimentación, en la producción y distribución de alimentos, analizar la brecha norte-sur, cuestionar el papel de la mujer en el mundo rural, etc. En definitiva, una herramienta muy potente de análisis de la realidad y de generación de pensamiento crítico, a través de una acción cotidiana y necesaria como es comer. Por tanto, la necesidad de caminar hacia comedores escolares más saludables y sostenibles es empezar a formar parte de la solución que nos está demandando el planeta con el cambio climático, la crisis alimentaria a la que nos enfrentamos y ahora sanitaria.

Caminar hacia comedores escolares más saludables y sostenibles es empezar a formar parte de la solución.

El resultado de las charlas

La primera intervención fue de Vladimir Paniagua que nos contó la experiencia como organización del programa La alimentación complementaria escolar en Bolivia, que empezó siendo un reparto de desayuno durante la etapa escolar en algunas poblaciones, y que se ha ido consolidando dentro de las políticas públicas, hasta desembocar en 2014 en una ley que regula la alimentación complementaria escolar y fomenta la economía social comunitaria por medio de la compra de alimentos de proveedores locales: Ley Nº 622 de Alimentación Escolar en el Marco de la Soberanía Alimentaria y la Economía Plural. El experto del CIPCA-Bolivia, socia local de CERAI, nos cuenta que «un reto es vincular el programa de La alimentación complementaria escolar con la parte de producción y la salud y vincular la agricultura familiar campesina en los canales de compra pública». La solución pasa por hacerlo a través de facilitar la gestión y participación a través de las Organizaciones Económicas Campesinas (OECAS) o las Organizaciones Económicas Comunitarias (OECAM), sin embargo, siguen existiendo muchas dificultades: «una de las barreras es el acceso de información o los trámites burocráticos por parte de los productores, las publicaciones se hacen en un sistema informático y los pequeños agricultores muchas veces no tienen acceso».

Es interesante los casos en concreto por los cuales nos llevó el ponente de forma más tangible durante la charla en los municipios de Torotoro y Taraco, poblaciones con un umbral de pobreza muy alto, con objetivos concretos como “fortalecer la institucionalidad local para la distribución de la alimentación escolar complementaria, hacer menús adecuados e inclusión del producto local, a la vez que la educación alimentaria nutricional, esto forma parte de una estrategia de desarrollo rural. Una propuesta que trata de fortalecer la agricultura familiar campesina en el territorio boliviano”.

Tras Vladimir, continuó el intercambio de saberes con Sarai Fariñas que nos contó su experiencia dentro del proyecto La Sostenibilitat Al Plat y la importancia de “poner foco humano a las experiencias y proyectos que llevamos las organizaciones, así se puede entender mejor como trabajamos, los errores y logros en el tránsito hacia comedores escolares sostenibles”. Sarai contó todo el trabajo que se está haciendo con todos los actores dentro de la comunidad educativa: madres y padres, profesorado, alumnado, persona de cocina y monitoraje, a través de la formación en los centros, a través de los CEFIRES y el desarrollo de recursos y materiales pedagógicos como La Maleta Pedagógica y El huerto escolar nos enseña a comer.

La técnica de Educación para el Desarrollo señaló en varias ocasiones también la importancia de trabajar con la Administración Pública y hacer hincapié en el trabajo que se hace en cuanto a incidencia política, como a través del Consejo Alimentario de Valencia (CALM) y generar presión para que toda la comunidad educativa se implique y las organizaciones “seamos referentes para guiar a los políticos y las políticas para hacer mejor su trabajo, sacando buenos pliegos de condiciones -para la contratación de empresas de restauración colectiva- estamos ayudando a que el Derecho a la Alimentación se consolide y a que los Objetivos de Desarrollo Sostenible sean algo viable dentro de las Administraciones locales y Autonómicas.”

Sarai, tocó muchos temas necesarios para conocer mejor cómo transitar hacia comedores escolares sostenibles y la repercusión que eso conlleva en otros ámbitos como el mismo desarrollo de la economía rural local. Asimismo, nos llevó a hacer la reflexión sobre: ¿Cómo se elige la empresa de restauración que gestiona el comedor?, ¿qué criterios se tienen en cuenta? Muchas veces, nos cuenta la técnica, no se tienen en cuenta aspectos sociales, ambientales, etc. y se elige sobre la oferta económica; por ello, “es importante que los pliegos tengan cláusulas ambientales y sociales”. Además, como cuenta en la charla, caminar hacia la imposición de una compra publica alimentaria bajo criterios de sostenibilidad.

Por último, Virginia Caballero, Nutricionista de CERAI, lanzó una pregunta y sobre ella basó su intervención: “¿Qué aportan los comedores escolares sostenibles desde el punto de vista nutricional?”. Para responder habló sobre tres ejes principales: “nutrientes, hábitos y salud”. Cabe señalar la parte de hábitos, en el cual se destaca el comedor como un aula donde tratar todos los temas relacionados con la alimentación, apunta Virginia:

«Comedores sostenibles significa: menor dependencia de sabores potenciados, mayor exposición a nuevas texturas, más autonomía, responsabilidad y mejores tomas de decisiones, menor tendencia a la comida basura».

El ciclo ‘Conversaciones para un post Covid-19: La alimentación sostenible como garantía de futuro’ continuará los días 15, 17 y 25 de junio con otros tres conversatorios que se retransmitirán en directo a través del canal de CERAI en YouTube, y que contarán con la participación de diversas personas expertas invitadas. ¡En nuestras redes y agenda os iremos compartiendo toda la información!

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