De la pesca a la agroecología: alternativas sostenibles para las comunidades del Cerrón Grande (El Salvador)

Las comunidades de Santa Bárbara, Angostura y Coyotera, ubicadas en el entorno del embalse Cerrón Grande de El Salvador, están impulsando alternativas productivas basadas en la agroecología para alimentar su economía y afrontar los desafíos ambientales que afectan a la pesca artesanal, motor económico de la zona.

El Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI) y la Fundación para el Desarrollo Socioeconómico y Restauración Ambiental (FUNDESYRAM) trabajan desde hace meses junto a las cooperativas pesqueras locales para fortalecer sus capacidades y promover actividades sostenibles que contribuyan a mejorar los medios de vida de las familias.

La pesca artesanal y la agricultura de subsistencia han sido históricamente los pilares económicos de estas comunidades. Por una parte, las cooperativas deben cumplir una compleja normativa administrativa para desarrollar su actividad pesquera, regulada por instituciones como la Autoridad Salvadoreña de Economía Azul (ASA) y la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), lo que en ocasiones genera conflictos y dificultades de coordinación.

Por otra parte, durante la estación seca, cuando el nivel del embalse desciende, las comunidades aprovechan las zonas inundables para cultivar alimentos y desarrollar pequeñas actividades ganaderas. No obstante, este modelo productivo se basa principalmente en monocultivos convencionales con un elevado uso de agroquímicos y está condicionado por las fluctuaciones del nivel del agua.

“Estas actividades responden a un modelo de producción muy vulnerable, tanto por la dependencia de agroquímicos como por las variaciones del embalse, que a partir de mayo y junio comienza a recuperar sus niveles habituales, afectando directamente a los ciclos de cultivo”, explica Nera Izaguirre, técnica expatriada de CERAI en El Salvador.

A estas dificultades se suman los problemas ambientales que afectan al ecosistema del embalse, entre ellos la contaminación del agua, que repercute tanto en los recursos pesqueros como en los cultivos, y la proliferación de especies invasoras acuáticas, como el jacinto de agua o la lechuga acuática, que dificultan notablemente la actividad pesquera.

Ante este escenario, ambas organizaciones han promovido un proceso de transición agroecológica centrado en la creación de huertos familiares y espacios colectivos de producción. El objetivo es mejorar la seguridad alimentaria de las familias mediante el acceso a alimentos frescos, variados y nutritivos, al tiempo que se generan nuevas oportunidades económicas.

Como parte de esta estrategia, se han instalado macrotúneles agroecológicos comunitarios en las tres localidades participantes. Estas infraestructuras permiten producir hortalizas y vegetales durante todo el año, favoreciendo tanto el autoconsumo como la comercialización de excedentes.

“Aunque la iniciativa se encuentra todavía en una fase inicial, los primeros resultados son alentadores. Tras seis meses de producción, las comunidades ya han comenzado a cosechar alimentos y valoran positivamente una alternativa que contribuye a diversificar sus ingresos y reducir su dependencia de actividades cada vez más vulnerables a las presiones ambientales y económicas”, señala Izaguirre.

Estas acciones se desarrollan en el marco del proyecto Desarrollo sostenible en comunidades del embalse Cerrón Grande (Sitio Ramsar-El Salvador), financiado por la Generalitat Valenciana y ejecutado por CERAI y Fundesyram.

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